Martes, 07 Sep 2010
 
 
¿De qué soy capaz...?




Todos, sin excepción, en algún momento de nuestra vida nos hemos preguntado:  ¿De qué soy capaz?  ¿Hasta dónde puedo llegar?  ¿También yo puedo? ¿Será posible a mi edad y con mi condición física?

La respuesta a estás interrogantes sólo podremos obtenerla a través de la experimentación; ¡Intentándolo! Si intentamos realizar aquello que a veces creemos no poder hacer, aquello que siempre hemos deseado pero hemos dejado de lado por no sentirnos capaces.

Sólo intentándolo podremos conocer nuestras posibilidades reales de conseguir lo que deseamos. Sin embargo, parte importante también es que con el intento conoceremos nuestras propias limitaciones, si no resulta deberíamos preguntarnos ¿Qué nos falta aún por aprender? ¿En que aspectos puedo mejorar? Además, si nuestro interés es real y genuino, al intentarlo descubriremos nuestra fortaleza interior; ¿Cuánta constancia y tenacidad poseo? ¿Qué tan paciente y perseverante soy? Debo cuestionarme y responder con sinceridad; ¿Cuántas veces lo intentaré? ¿Cuánto tiempo? ¿Aprenderé de cada intento?

No olvidemos que entre mayor número de veces intentemos y entre más constantes seamos; más cerca estaremos de conseguir lo que deseamos y tendremos mayores posibilidades de alcanzar el éxito en todo lo que emprendamos. Pero ¡Cuidado! El éxito genera envidias y la envidia genera odio, amargura y resentimientos. Siempre encontraremos una que otra persona que intentará descalificarnos porque en el fondo nuestros logros son el reflejo de sus propias carencias y de su falta de recursos para conseguir lo deseado.

Para ellos todos los éxitos obtenidos por otros serán producto de la casualidad y la buena suerte. Para ellos, cual balada rockera, “Parece fácil” “Se ve muy fácil”. Así pues, se vuelve una necesidad preguntar a estas personas; y si es tan fácil y sencillo ¿Por qué tu no lo intentas?

En lo particular, considero que la práctica del Aikido es un excelente medio para conocer nuestras limitaciones y superarlas, para saber hasta donde podemos llegar, para mejorar todo aquello susceptible de mejora, para cultivar nuestra fortaleza interior y es una excelente vía de reconciliación para aprender a respetar a todos, incluyendo aquellos que a veces tienen más éxito que nosotros.En Aikido, como en la vida; sólo podemos conocer su verdadera esencia a través de la experimentación; ¡Intentándolo!

Jesús Rayas, 3er Dan Aikido Aikikai, FMA- Aikido Jalisco