Miércoles, 08 Feb 2012
 
 
La Mujer y su Relación con la Defensa Personal
Escrito por Aikido Jalisco   


Aunque hubo una época en que la mujer estaba relegada a una vida domestica donde desarrollaba un papel predeterminado (de hija a esposa y de madre a abuela), estando sujeta a las decisiones primero de su padre y luego de su esposo, la situación actual es muy distinta. La mujer se ha convertido en un sujeto activo dentro de la familia, en el mundo laboral y en la sociedad en general. Está implicada en la vida laboral actual desarrollando tareas de responsabilidad incluso en profesiones tradicionalmente masculinas: Alta Dirección, Política, Ejército, etc.

Pero aunque su capacidad profesional está suficientemente demostrada hay que reconocer que su capacidad física no es equiparable a la del hombre, su masa muscular, su fuerza, peso y estatura son estadísticamente menores, y generalmente el agresor al que tendrá que enfrentarse será un hombre. Por lo tanto las mujeres tienen que aprender a sacar partido de sus propios recursos físicos, de su inteligencia, reflejos, y del entrenamiento y técnicas de defensa personal adecuadas para encontrar una solución rápida y ventajosa a una situación difícil de ataque.

Cuando se vive una experiencia, los elementos que han intervenido en ella se registran en el cerebro y en el sistema nervioso convirtiéndola en una fuente de conocimientos para condicionar el comportamiento propio y responder con prontitud en situaciones futuras.

Expertos en Psicología clínica y mental han comprobado que el sistema nervioso humano no puede establecer la diferencia entre una experiencia vivida realmente y una imaginada con intensidad y en todos sus detalles. Para la mente todas las experiencias son reales y autenticas. Por lo tanto debemos sacar provecho de esta capacidad ejercitando la imaginación en escenas de  agresiones posibles, practicando las técnicas de defensa que nos permitirán controlar la situación, para provocar que frente a una agresión real; la mente y el cuerpo ya estén preparados para reaccionar de la manera más adecuada y conveniente.

  Es a través del entrenamiento de las técnicas de Defensa Personal donde podremos reconocer nuestra capacidad, nuestra potencialidad, nuestro estado de ánimo, nuestro miedo y sensaciones. Si aprendemos a reconocer nuestros límites, características, nuestros puntos fuertes. Si una mujer se convence de que puede contar con ella misma siempre y en cualquier parte, si sabe ser capaz de encontrar la solución más idónea en el momento oportuno, vivirá con más seguridad y tranquilidad.

La Confianza y el Autocontrol

La técnica es necesaria para protegerse, pero es más importante el ánimo, la decisión y la voluntad en que se apoya. Si el ánimo está tranquilo y la respiración es regular, la mente estará lúcida y será más fácil recurrir de inmediato a los recursos propios. Ante una agresión tendrá más posibilidades de controlar la situación quien posee mayor seguridad, mayor tranquilidad emocional, mayor lucidez mental y mayor fuerza de voluntad para ganar. Si aprendemos a controlar nuestras emociones, podremos controlar también nuestras acciones, pero si no logramos controlarnos a nosotros mismos resultará imposible controlar la situación, al agresor y a las demás personas.

Recursos Psíquicos

Una ventaja con la que cuentan las mujeres es que el agresor subestimará su posibilidad ofensiva, al considerarla más débil físicamente, por lo que este factor sorpresa puede convertirse en una gran ayuda si se actúa decididamente y en el momento oportuno.

Estudios determinados han demostrado que la mujer tiene una visión más amplia del entorno que la rodea. También la distribución de su cerebro le permite realizar varias tareas y coordinar varios pensamientos a la vez. Esto le ayudará ante una situación de peligro, sobre todo a prevenir y anticiparse a una posible agresión.

Recursos Físicos

La mujer, debe contar con los recursos físicos que le puedan proporcionar un mínimo de efectividad en caso de necesitar protegerse y defenderse. Si una mujer utilizará ante una fuerte agresión directa, una defensa basada en golpes de puño, le sería de poca utilidad porque la potencia de impacto respecto a la de un hombre es enormemente inferior. Como ejemplo de esto, nos deberíamos hacer la pregunta de qué podría hacer un peso welter como Julio César Chávez en un combate de boxeo contra un peso pesado, como por ejemplo Mike Tyson.

Por lo tanto, lejos de crear falsas expectativas para la mujer, y siempre basándonos en la realidad de una agresión, debemos sacar partido de las armas naturales que posee debido a su constitución y del factor sorpresa anteriormente referenciado; los cuales le permitirán tener la oportunidad para controlar la situación o en el peor de los casos escapar y pedir ayuda.

Fuente:

Manual de Defensa Personal en la Guardia Civil

 

Próximo curso de Defensa Personal para Mujeres 9 de Abril del 2011

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